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Paola Cervantes
Paola Cervantes
Contribuidor en Escuela Bienestar
8 min de lectura

Práctica el desapego

Práctica del desapego y libérate de todo lo que no necesitas con ayuda de Aprende Institute

¿Alguna vez has escuchado que Buda dijo que el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional? Aunque esta afirmación pueda tener varios significados, lo cierto es que se refiere a que el dolor está ligado a las sensaciones físicas, mientras que el sufrimiento se origina cuando les das significado a estas. Proyectas lo que crees que debería ser, es decir, una percepción, pero no lo que en verdad es.

Aunque existan situaciones dolorosas, las personas transforman ese dolor efímero en un sufrimiento perpetuo, lo que les impide seguir adelante con sus vidas. La única realidad que puede llevarte a la liberación del sufrimiento es reconocer y aceptar que sólo existe el ahora, por lo que no podemos apegarnos o sentirnos dueños de nada. Aprende cómo lograrlo en este blogpost.

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¿Qué es el apego?

Comencemos definiendo qué es el apego. En 1969, John Bowlby lo definió como “la conexión psicológica duradera entre seres humanos”, es decir, un vínculo profundo que conecta a una persona con otra a través del tiempo y el espacio. Sin embargo, cuando este vínculo no puede consolidarse adecuadamente en los primeros años de relación, pueden observarse síntomas como la desconfianza y la imposibilidad para construir relaciones cercanas y entrañables.

¿A qué nos apegamos normalmente?

A las personas

En sus casos más extremos puede derivar en dependencia emocional.

A los lugares

En ocasiones vivimos una mudanza con gran dolor, como si parte de nuestra identidad se quedara allí, en aquella casa que dejamos atrás. Lo mismo puede suceder con objetos propios.

A las creencias

Esto se hace evidente cuando miramos la historia de la humanidad y descubrimos las incontables veces en las que se ha matado y se ha muerto por ideas.

A la autoimagen

Tal vez no nos sea sencillo identificar cuando nos aferramos a la idea que tenemos de nosotros mismos; Sin embargo, al tomar consciencia de nuestros errores, se suele sentir como una enorme pérdida.

A la juventud

En un tiempo en el que la juventud es más que idolatrada, parece que nadie quiere envejecer, lo que hace que este proceso natural se vea como una gran pérdida: de atractivo, poder o importancia.

Al placer

Instintivamente buscamos el placer a la vez que rechazamos el dolor. Paradójicamente, este tipo de apego provoca más angustia y miedo, lo que finalmente termina por diluir el instante de placer y lo transforma en dolor.

A los pensamientos

Nuestra mente actúa a menudo como una “máquina rumiadora”. Tendemos a aferrarnos e identificarnos con los pensamientos mientras damos vueltas en un circuito reducido.

A la emoción

Es frecuente quedarse “enganchado” en las propias emociones, pues cuando tenemos una baja gestión emocional, quedamos atrapados en nuestros climas emocionales con mayor facilidad.

Al pasado

Aferrarse al pasado deja poca disponibilidad para la vida, pues cuando nos atamos a recuerdos dolorosos del pasado, la rumiación puede derivar en una tendencia a la depresión.

A nuestras expectativas

«Lo que sucede es la mejor opción del universo», dice José María Doria, pero parece que no siempre lo vivimos así. Cuando nos aferramos a nuestras expectativas o lo que se supone que “debería ser”, desembocamos en una gran “fuga de energía vital”.

¿Qué es el desapego emocional?

El desapego surge cuando comprendes que las cosas no son permanentes, dejas de sentir apego por ellas y comienzas también a desprenderte del sentimiento que causaba esa adhesión. Este proceso se puede dar en distintas dimensiones:

Dimensión física: apego por las cosas

Si alguna vez has sufrido porque se te pierde un objeto al que le diste un valor, no te afliges por la pérdida, sino por el apego que experimentabas al poseerlo. Era tuyo y ya no lo es más, pero si de cualquier forma ese objeto no te pertenece, ¿por qué sufrir?

Conéctate de mejor manera con tus emociones con el artículo Conoce y controla tus emociones a través del mindfulness y explora todo tu potencial.

Dimensión emocional: el apego a las emociones

Experimentas una unión al objeto, quizá porque era de tu abuela. Si se pierde, puedes sentir tristeza, ira o confusión, pero en realidad sufres por la pérdida emocional del significado que le otorgas.

El problema empeora si te aferras a esa tristeza o a esa ira por mucho tiempo; incluso, después de que olvides de dónde provino el malestar, pues no te desprendiste de él. Tu dolor es real, pero tu sufrimiento es opcional.

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Dimensión mental: el apego a los pensamientos

Si pierdes un objeto, tu mente trata de cerrar esa brecha al imaginar qué pudo haber pasado; de este modo, sacas conclusiones e inventas escenarios. Recuerda que no sufres por la pérdida concreta, sino por la rumiación que viene después.

Dimensión de espacio y tiempo: el apego a lo que fue o a lo que será

Puedes experimentar apego al significado que le hayas dado a la pérdida del objeto y sufrir por eso; Por ejemplo, puedes sentir que el mundo es inseguro y quizá te obsesiones con la historia o te vuelvas paranoico al respecto. Esto solo te ocasionará sufrimiento.

Si aprendes a centrarte en la realidad del presente, entenderás que los significados que le diste a la pérdida no existen, de este modo podrás aceptarlo y continuar.

Descubre la diversidad de apegos que existen con ayuda de Aprende Institute

¿Has experimentado alguna de estas dimensiones? ¿Has sentido apego por ciertos objetos y has sufrido al perderlos? ¿Das demasiado valor a lo material?

Podrías experimentar apego al observar tus sensaciones, emociones y pensamientos, pues en ciertos momentos estos te resultarán agradables y querrás conservarlos el mayor tiempo posible. En vez de dejarlos ir, te aferras.

Aprende Institute te brinda esta guía para practicar el desapego y llevar tu vida a otro nivel

Cómo ser independiente emocionalmente

Sabías que…

Experimentar apego, incluso con imágenes mentales satisfactorias, ocasiona sufrimiento. Esto se debe a que nada es permanente, ya sea agradable o desagradable.

Ahora analicemos y desarrollemos los dos principios budistas que son necesarios para el desapego en tu práctica de mindfulness:

  1. No poseemos nada porque nada es permanente
  2. Aceptación

El acto de aceptar durante tu práctica meditativa puede representar un gran desafío. Antes de llegar a eso, ensaya la aceptación en tu día a día, intenta mantener apertura, la curiosidad y el interés sin emitir juicios ni reaccionar. Ante cualquier experiencia que se te presente en tu día, siempre hazte la pregunta:

¿Qué es real?

Cuando suceda algo inesperado, abrumador o desafiante, sigue los siguientes pasos:

  1. Haz una pausa y observa;
  2. Intenta no reaccionar en automático o como comúnmente lo harías;
  3. Observa la situación y pregúntate: ¿Qué es real?;
  4. Al saber qué pasó en realidad, intenta aceptarlo tal y como es. No lo juzgues, no reacciones. Sólo observa y acepta, y
  5. Acciona, responde, resuelve.
Sigue esta pequeña guía para reaccionar de la mejor manera en todo tipo de situaciones

Cómo tomar conciencia del desapego

El primer paso siempre es aceptar que debemos y queremos desapegarnos de alguien o de algo. No confundas aceptar con resignación ni conformismo, pues tomar consciencia y aceptar, es darte cuenta y hacerte responsable de que ya no te hace falta ni tampoco te hace feliz. Al hacer esto, darás el primer paso hacia el cambio.

Vive el presente

Tendemos a cargar durante años aquellas cosas que en el pasado nos hicieron sentir mal, lo que genera un trauma o una tendencia a aferrarnos a aquello que nos hizo sentir muy bien y que ya no tenemos. Estos apegos llegan a ser tan fuertes que terminan por hacernos olvidar lo más importante: vivir el presente.

La meditación en el desapego te servirá para:

  • Entender el porqué generamos apego a las cosas, situaciones y relaciones;
  • Saber que realmente tienes todo y no necesitas nada;
  • Vivir una vida a partir de la humildad, apreciación y entrega;
  • Liberarte emocionalmente, y
  • Aprender a «soltar«.

¿Cómo meditar para desapegarte?

  • Tómate un momento e identifica tus sentimientos ¿Qué te hace sentir así?;
  • Piensa si ese sentimiento cumple un propósito en tu vida;
  • Si no te hace falta ni te hace feliz, acepta que quieres desapegarte;
  • Ahora repite la frase «tengo todo lo que necesito«;
  • Da gracias por todo lo que hizo por ti y lo que te enseñó, y
  • Deja que se vaya de buena manera.
aprende a desapegarte con estos consejos que Aprende Institute te da

Si has decidido que quieres comenzar a meditar, conoce los Tipos de meditación y elige la mejor para ti.

Practicar el desapego no se trata de llegar a casa y tirar todo por la ventana o quedarte solo para no depender de nadie, se trata de liberarte de todo aquello que no le hace bien a tu vida y reforzar lo que te hace sentir más libre y más ligero. Significa sacar la basura de los cajones y llenarlos de energía positiva.

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