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Creencias potenciadoras y limitadoras: ¿Cómo identificarlas?

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El vínculo con uno mismo es esencial para relacionarse de manera sana con otros. Una persona comienza a construirse desde la infancia, y si bien puede haber cambios, la base de la personalidad se afianza en los primeros años. 

En la actualidad se han desarrollado los conceptos de creencias limitantes y creencias potenciadoras. Éstas se construyen en base a experiencias positivas o negativas, y pueden llegar a ser fundamentales en la toma de decisiones futuras. 

En esta ocasión queremos enseñarte cómo identificar y analizar cada una de estas creencias, para que de esta forma puedas tomar el control de tu bienestar emocional y mental. 

¿Qué es una creencia potenciadora y limitante?

Las creencias son un conjunto de pensamientos que se construyen desde la infancia y se consolidan con el pasar de los años hasta formar parte de la personalidad de cada uno. 

Como vienen de los primeros años de vida, están absolutamente condicionadas por el entorno en el que se desarrolla el niño o la niña. La comunicación en este período es primordial y los padres deben prestar atención a lo que dicen frente a sus hijos. Comentarios o actitudes agresivas hacia ellos se convierten en creencias limitantes que más tarde impactarán en su comportamiento. 

Podemos decir que las creencias limitantes son aquellas ideas que nos oprimen y nos hacen pensar que somos incapaces de realizar alguna actividad o alcanzar alguna meta. En estos casos existe un notable bloqueo, ya que tanto la autoestima como la confianza se vuelven insuficientes.

Las creencias potenciadoras, por el contrario, son las encargadas de mejorar nuestro estado de ánimo y autoestima. Si las experiencias que el niño o niña vivió son alentadoras, éste tendrá la fuerza, la energía y la inspiración para desarrollar una personalidad positiva y entusiasta hacia el mundo.

Ejemplos de creencias potenciadoras y limitadoras

Existen muchos y muy variados ejemplos de creencias potenciadoras y limitantes. A continuación enumeramos algunas de ellas. Esta información te será útil para reconocerlas y trabajarlas mediante la terapia, aunque también puedes ayudarte de la meditación

Creencias limitantes:

  • No puedo hacerlo
  • No soy capaz
  • No creo que sea lo suficiente bueno o buena
  • No debería demostrar lo que siento
  • No confío en nadie 

Creencias potenciadoras:

  • Voy a poder hacerlo
  • Sin duda estoy lista o listo para un cambio
  • Seguramente voy a lograr todo lo que quiero
  • Soy capaz de hacer lo que me proponga
  • Me encantan los desafíos

¿Cómo identificar nuestras creencias? 

Identificar una creencia limitante o una creencia potenciadora requiere de un trabajo consciente. Sigue los siguientes pasos para reconocerlas: 

Autoconocimiento

Una de las primeras cosas que habrá que hacer para encontrar nuestras creencias limitantes y potenciadoras es conocernos a nosotros mismos. Este camino de introspección nos llevará a entender mejor el funcionamiento de nuestra mente y el recorrido que ha atravesado para llegar a donde estamos hoy. 

Enseñar al cerebro a reconocerlas

El siguiente paso es identificar qué conductas aprendidas queremos cambiar y cuáles conservar.  Estos ejercicios te ayudarán a mantener un cerebro siempre alerta. Aprender a relajar la mente a través de la respiración es una técnica que te ayudará a sentir menos estrés cuando hagas consciente una creencia limitante. 

Diferenciar ambas creencias

Para este paso, la persona ya debe estar lista para separar una creencia limitante de una creencia potenciadora. Si encuentras más de las primeras, tendrás que trabajar tu amor propio por un tiempo prolongado. En cambio, si encuentras un conjunto de creencias potenciadoras, debes reforzarlas y trabajarlas para continuar motivado y poder lograr tus objetivos. Esta será la puerta para seguir creciendo en todos los ámbitos, tanto laborales como amorosos.

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Analizar la creencia

Este punto es especialmente importante en el caso de creencias limitantes. Haz un análisis exhaustivo de ese pensamiento que tienes arraigado para entender de dónde viene. Por ejemplo, si crees que no puedes hacer algo, deberías preguntarte: “pero ¿por qué no puedo hacerlo?, ¿qué me lo impide?”. Reflexionar sobre estos puntos y contradecirlos es vital para que el cerebro comprenda que ese pensamiento no es real y pueda cambiarlo.  

¿Cómo lograr pasar de una creencia limitadora a una potenciadora?

Como se mencionó anteriormente, trabajar las creencias limitadoras y las creencias potenciadoras es un proceso complejo y largo, pero no imposible. Lo más común y efectivo es llevar a cabo un método llamado PNL. Este procedimiento consiste en una serie de preguntas y respuestas que la persona debe hacerse a sí misma una vez que sabe cuál o cuáles son sus creencias limitantes. Ten en cuenta que este método puede acompañarse con ejercicios de mindfulness para reducir el estrés y la ansiedad. 

1. Identificar de dónde viene la creencia y encontrar el opuesto

Define de dónde viene ese pensamiento negativo, si es heredado o propio, y luego esfuérzate por encontrar aquella creencia opuesta, en este caso, la potenciadora.

2. Incorporar la creencia positiva

Para este paso, la persona  debe analizar por qué la creencia potenciadora debería entrar en su vida y qué cambios beneficiosos le traería. Lo mismo debes hacer con la creencia limitante: preguntarte por qué ese pensamiento ya no debería tener más lugar en tu vida. Al descubrir y enumerar estos pros y contras, será posible cambiar la creencia limitante por la potenciadora.

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Conclusión

Recuerda que más que identificar una creencia limitante y una creencia potenciadora, es importante aprender a deconstruir las limitantes y potenciar las positivas. Esto hará mucho más fácil fluir y comunicarse con los demás, y al mismo tiempo cumplir metas y sueños profesionales y personales. 

El autoconocimiento es vital, pero también lo es el ejercicio. Las técnicas como el yoga y la conciencia plena resultan bastante útiles para desarrollarse en este viaje. 

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Ana Godina